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lunes, 6 de abril de 2015

La hora de la verdad

Hace algunos días tuve la oportunidad de dar clases en el Instituto Cervantes de Roma junto a mis compañeras Ana e Ingrid. Se trataba de un curso intensivo de una semana para alumnos con un nivel de español A1 y nosotras junto a nuestra compañera Mariela éramos las responsables de planificar la sesión del miércoles. Para poder organizarnos mejor decidimos dividir las casi dos horas que teníamos a nuestra disposición en tres grandes bloques:
  • horas, partes del día y explicación desde/de, hasta/a;
  • actividades cotidianas, marcadores de frecuencia (expresiones temporales y adverbios de tiempo) y verbos reflexivos; y,
  • aprender a quedar, proponer actividades, aceptar invitaciones y poner excusas.
De esta forma cada una de nosotras se encargaría de una parte, a mí me tocó el último bloque. Si bien es cierto que para la planificación de la clase nos basamos en los contenidos proporcionados por la unidad 3 del libro MetaELE nivel A1 de la editorial Edelsa, este no fue el único material que utilizamos.  A continuación os dejo el PDF con la presentación que utilicé en clase para explicar los contenidos del bloque 3.

 Presentación PowerPoint

La escaleta que seguí para presentar los distintos contenidos fue la siguiente:


CONSTANZA (35 minutos): Aprende a quedar, proponer actividades, aceptar invitaciones y poner excusas.
  1. Presentación de los contenidos de la última parte de la sesión. 
  2. Proyección en la pizarra de la diapositiva 1: aparecen las frases presentes en el cuadro de la pág. 33 del libro (incluir aquí también la gramática con las opciones que aparecen en el cuadro “Proponer actividades” de la pág. 34) y debajo se ve una tabla con tres categorías diferentes: PROPONER UNA ACTIVIDAD - ACEPTAR - RECHAZAR. Los alumnos van leyendo una  a una las frases para asegurarnos que las entienden. Luego tendrán que ubicar cada uno de esos bocadillos en la categoría a la que corresponden. Proyección en la pizarra de la diapositiva 2 con la solución. Luego se hace el ejercicio 2.a (pág. 33) en parejas y a continuación se corrige entre todos (la primera parte del diálogo la leen unos alumnos y la segunda otros). 
  3. Proyección en la pizarra de la diapositiva 3: explicación de las distintas estructuras para proponer actividades y para aceptarlas. Luego un alumno va a proponer a otro compañero uno de los planes que aparecen en la diapositiva utilizando una de las estructuras que acabamos de ver y su compañero va a aceptarla eligiendo una de las respuestas que tiene en la tabla (este ejercicio se repetirá varias veces).
  4. Después les mostraremos a los alumnos las estructuras para proponer alternativas que aparecen en el recuadro de la pág. 35. Y se ofrecerán distintos ejemplos. A continuación les haremos notar les mostremos otras dos estructuras que no se recogen en el cuadro pero que sí aparecen en el ejercicio 2.a (pág. 35) y se proyectará la diapositiva 4.  
  5. Por último haremos un juego de rol con tarjetas donde tendrán que quedar para el fin de semana con dos de sus compañeros. Para ello se ayudarán de las estructuras que aparecen en la diapositiva 4.
Sin duda fue una gran experiencia que me dejó un buen sabor de boca. Si bien hubo muchas cosas mejorables, es cierto que al terminar la clase me quedé bastante satisfecha del trabajo que había realizado, sobre todo porque conseguí que los alumnos interactuaran entre sí y que se divirtieran (sobre todo al final con el juego de rol). En líneas generales creo que los aspectos positivos de mi bloque fueron: 
  • la interacción tanto entre los alumnos como conmigo (ya que creo que logré conectar con ellos para hacerlos sentir más relajados y para hacer la clase un poco más amena); 
  • el hecho de saber adaptarme al tiempo que tenía ya que comencé la clase 18:35, es decir, con 10 minutos de retraso y si bien es cierto que utilicé unos minutos más (hasta las 19:05), la sesión no terminó de repente o de forma brusca sino que finalizó de una forma natural con un juego que supo englobar los contenidos que se habían presentado anteriormente.


Sin embargo, no todo fue positivo ya que también cometí algunos fallos que, de cierta forma, afectaron al desarrollo de la sesión. Dichos errores fueron: 
  • utilizar un método inductivo más que deductivo (que era cómo lo habíamos planeado en un principio), lo cual se debió en gran parte a la necesidad de adaptarme al tiempo que tenía;
  • presentar demasiados contenidos nuevos sin tener en cuenta el tiempo de asimilación que comportaban, en vez de repasar con ellos lo que habían aprendido a lo largo de la sesión y presentar quizás solo algún tema más;
  • hablar demasiado rápido; y por último,
  • equivocarme al diseñar la diapositiva 3 ya que contenía demasiada información, la cual en vez de ayudar a los alumnos alargó aún más la explicación e incluso los confundió un poco. Esto se debió principalmente a la columna 2 la cual no tendría que haber estado. Hubiese bastado con marcar el verbo en rojo y pedirles que lo sustituyesen por el verbo que aparecía en la columna de “Propuestas”. Además, también podría haberme ahorrado la columna 3 ya que en este caso lo importante era sobre todo practicar las invitaciones.

En definitiva y más allá de estos “pequeños errores” creo que fue una buena sesión, lo cual en gran parte fue gracias a los alumnos que venían con muchas ganas de aprender, de practicar el español y como se dice en italiano de “mettersi in gioco”. Sin duda ha sido una experiencia que repetiría una y otra vez.

En la observación está la clave

Poder observar las clases de español de otros profesores es una buena forma de enriquecer la propia práctica docente. Gracias a la observación podemos evaluarnos, aprender nuevas técnicas y analizar la clase desde una nueva perspectiva. El sábado pasado pude presenciar, junto a mis compañeras Ana e Ingrid, la clase que dio una de las profesoras del Instituto Cervantes de Roma. Se trata de un curso A1.1 de 30 horas de duración que se imparte los sábados desde las 9.15 a las 12.00 hs y que cuenta con 15 alumnos de edades muy variadas que oscilan entre los 17 y los 65 años. A la clase del sábado pasado, que era la sesión 7 de 10, asistieron 14 alumnos. Los objetivos generales de la sesión eran: repasar y ampliar el léxico de la ropa y de los colores, repasar los recursos para referirse a objetos (demostrativos y pronombres interrogativos: qué y cuál) y conocer otros nuevos (artículo + adjetivo), repasar los numerales hasta el 100 y aprender el resto de los números, aprender a expresar necesidad  (tener que + infinitivo) y recrear. un pequeño diálogo en una tienda (función comunicativa).



La clase comenzó con puntualidad incluso unos minutos antes de lo esperado ya que ,si bien inicia las 9.15, a las 9.05 la mayoría de los alumnos ya estaba dento de la clase. Sin embargo, la profesora prefirió hacer un poco de tiempo para esperar al resto de los estudiantes. Para ello optó por relajar el ambiente preguntándoles cómo estaban y donde habían estado ya que no se veían desde hacía dos semanas. Además aprovechó esos minutos para presentarnos a las profesoras “en prácticas” que ese día íbamos a observar la sesión, es decir, a Ingrid, a Ana y a mí. Les contó quienes éramos, por qué estábamos allí y luego nos dijo que nos presentáramos diciendo nuestro nombre y de dónde éramos. De esta forma, logró integrar de forma natural nuestra presencia en la clase.  Realizó varios comentarios divertidos como “al final vais a conocer a todos los profesores del Cervantes” ya que el sábado anterior habían tenido a otra profesora.

Una vez realizadas las presentaciones, y tras romper el hielo de los primeros minutos, presentó los objetivos de la clase utilizando el proyector de la pizarra electrónica. De esta forma, repasó cada uno de los temas que iban a tratar, aclarando cuándo se trataba de aprender algo nuevo y cuándo se trataba de repasar conocimientos ya adquiridos. A su vez, también explicó las funciones de cada uno de los argumentos dando ejemplos para que sean más comprensibles y bromeando sobre algunos de ellos para hacer más amena la presentación. A lo largo de toda la sesión la profesora se dirigió a los alumnos por su nombre. Como sabe que suele confundir el nombre de dos alumnos (Giacomo y Simone) aprovecha la situación para bromear al respecto y quitarle importancia al asunto. Las explicaciones que ofrece son pertinentes al nivel y a los conocimientos previos del alumno. Además, habla despacio y gesticula bastante para hacer más comprensible lo que está diciendo, ofrece un modelo de lengua claro y correcto. Otra de sus principales características es que utiliza un tono desenfadado, sonríe continuamente y bromea sobre determiandos aspectos para hacer la clase más amena.  

A la hora de tratar los errores se limita solo a corregir aquellos errores que son pertinentes al nivel y para ello utiliza diversas técnicas. Por ejemplo cuando se tata de un error de pronunciación, les pide a los alumnos que repitan la frase. ¿Cómo lo hace? apenas terminan de decirla les pregunta “¿qué?” y si no se dan cuenta en dónde está el problema les repite toda la frase hasta el error para que sean ellos mismos quienes lo corrijan. En cambio, cuando se trata de un error gramatical que se comente durante una trabajo grupal con toda la clase, la profesora les pregunta al resto de los compañeros si están o no de acuerdo y por qué. Una vez que ellos dan su opinión, ella da la respuesta correcta. Cabe destacar que este procedimiento de preguntar al resto de la clase no lo hace solamente cuándo hay un error sino también cuando es correcta la frase, de esta forma los alumnos tienen que justificar su respuesta. Con respecto a la corrección de textos escritos, les dice que no se preocupen por la cantidad de correcciones que tienen sino por el tipo de error que han cometido.

En lo que respecta a los deberes, les pregunta a los alumnos que no los han entregado por qué no la han hecho (utilizando siempre un tono desenfadado) y luego dedica unos minutos a recordarles que es importante que lo hagan y que todavía están a tiempo.

En relación con las referencias culturales, la profesora transmite muchas referencias positivas. Por ejemplo, cuando nos presentamos y decimos nuestra nacionalidad (Perú, España y Argentina), hace hincapié sobre la suerte de tener distintas variedades del español en clase. En otro momento mientras corrige la pronunciación hace hincapié en que la letra “z” se puede pronunciar como “s” o como “c” y que cualquiera de las dos formas es correcta. Además a lo largo de la clase introduce de forma espontánea distintos contenidos culturales. Por ejemplo cuando repasan el léxico de los colores, aprovecha la ocasión para hablar de la diferencia entre la banana y el plátano y para explicar por qué en España se utiliza más este último término a diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica. Otro caso es cuando surge por primera vez el vocablo “botas” hablando de las prendas de vestir. En ese momento aprovecha la situación para decir que Italia es “la bota de Europa” y que España y Portugal son la cara, haciendo referencia a la forma que tienen estos tres países.

Con respecto a las actividades cabe destacar que las explicaciones son claras y efectivas, que cumplen el objetivo para el que fueron diseñadas y que están perfectamente articuladas entre sí por lo que en ningún momento se hace brusca la transición entre ellas. Por lo general al dar las instrucciones de los ejercicios la profesora suele decir cuántos minutos tienen para hacerlo y les suele recordar que presten atención a las muestras de lengua que tienen a su disposición. Las formas de agrupamiento varían según el tipo de ejercicio aunque, por lo general, se trata de actividades en las que participa todo el grupo (en donde la profesora va nombrando quién tiene que realizar el ejercicio) o de actividades en parejas (con el compañero de al lado) o en grupos de tres. Solo en una ocasión se realizó un ejercicio de forma individual, se trataba de una actividad que proponía un tema nuevo: tener que + inifnitivo. Cuando la tarea se realiza en pequeños grupos la profesora va pasando por cada uno de ellos, escuchando lo que dicen y respondiendo a sus dudas.  En referencia al método de enseñanza-aprendizaje podemos decir que durante toda la clase se fomenta la inducción y la autonomía ya que son los alumnos los que a través de sus hipótesis y razonamientos dan respuesta a las preguntas del profesor o a las dudas de sus compañeros. Por ejemplo, cuando surge una duda sobre cómo se escribe una palabra, muchas veces, la profesora les piden que sean ellos mismos quienes la deletreen mientras ella la escribe en la pizarra.

Las actividades son adecuadas al nivel y además la profesora es capaz de ampliar los ejercicios que ofrece el libro, ampliando así el léxico y permitiendo que todos lo alumnos puedan participar. Por ejemplo, para ampliar el léxico de los colores la profesora aprovecha el ejercicio que están haciendo para preguntar sobre los colores de las banderas de Italia, España e incluso de Argentina, Perú y Andalucía. De esta forma, vuelve a integrar no solo nuestra presencia sino también los conocimientos previos de los alumnos. También me gustaría destacar que cada vez que la profesora tiene que ampliar un argumento que los alumnos ya conocen, parte del repaso de los conocimientos previos de los estudiantes.

Otro factor a tener en cuenta es que después del descanso la clase comienza con un ejercicio grupal en el que a través de distintas imágenes se repasa el léxico de las profesiones y de la ropa. A medida que se acerca el final de la clase la profesora opta por realizar actividades más amenas como una especie de enigma que hay que descifrar con números y letras o un audio. En definitiva,  las actividades son atractivas y los alumnos están atentos y muy motivados.

Con respecto a los recursos utilizados en la sesión la profesora se desenvuelve muy bien con la pizarra digital, la cual utiliza como proyector para mostrar las actividades del libro y para proyectar imágenes. También la aprovecha para subrayar palabras claves, por ejemplo cuando explica la expresión de necesidad (tener que + infinitivo) en donde subraya cada componente con un color distinto o para tachar (cuando se trata de ejercicios en los que hay que rellenar) las opciones que ya se han elegido. A su vez, aprovecha internet para realizar búsquedas en Google cuando hay dudas sobre léxico o sobre algún tema de carácter cultural. Además de utilizar el libro, internet y la pizarra digital la profesora les da a los alumnos fotocopias con material complementario. Se trata de una ampliación de la explicación gramatical de los demostrativos  en donde se incluyen algunos ejercicios.

En relación con la gestión del tiempo podemos decir que el tiempo que se dedica a cada actividad es suficiente para poder realizarla (no suele sobrepasar los 10-15 minutos), la secuenciación ayuda a asimilar las conocimientos y la transición de una actividad a otra es natural. Sin embargo, es cierto que al último ejercicio, es decir, al de la función comunicativa le faltó un poco de tiempo para poder poner en práctica la conversación en la tienda.

Con respecto al cierre de la clase podemos decir, que si bien faltaron unos minutos para profundizar en el último ejercicio, cierra perfectamente el círculo de lo aprendido y de lo tratado durante la sesión. Antes de terminar, la profesora dice cuáles son los deberes y se despide hasta la clase siguiente.

Por último, me gustaría destacar otros detalles que pude observar durante la sesión y que considero de especial relevancia:

  • los alumnos utilizan su lengua materna para comunicarse entre ellos, para responder a preguntas que no están relacionadas con el ejercicio o para hacer preguntas sobre la gramática, ya que no disponen de los recursos necesarios para poder hacerlas en español.
  • La profesora les da “trucos” para la pronunciación y para que puedan recordar el léxico. Por ejemplo cuando repasan el léxico de la ropa les recuerda el vocablo vaqueros y les explica que viene de los vaqueros del lejano oeste, de las vacas. A su vez, cuando les cuesta pronunciar una palabra les recuerda que lo mejor es dividirla en sílabas .
  • Cuando los alumnos no entienden algo la profesora suele explicarlo casi siempre en español, en muy pocas ocasiones utiliza el italiano para traducir conceptos o explicaciones.
  • Las condiciones de la clase en cuanto a luz, ruidos externos y ventilación son óptimas.

Sin duda, la observación ha sido una experiencia muy enriquecedora en la que he podido aprender muchos “detalles” que a veces se nos escapan de las explicaciones teóricas. Es por eso que elegir solo tres elementos a imitar en mi futura práctica docente no es fácil. Sin embargo, he optado por los que considero más difíciles de realizar debido a mi escasa experiencia como profesora, es decir:

  1. una correcta secuenciación de los contenidos de la sesión, en donde cada ejercicio se relacione con el anterior y le permita al alumno poder realizar la actividad que vendrá a continuación;
  2. la correlación entre los distintos ejercicios, es decir, introducir en ellos conocimientos previos de los alumnos para repasarlos de forma casi inconsciente. Por ejemplo, aprovechar un ejercicio de repaso de numerales para introducir léxico de nacionalidades y profesiones.
  3. gestionar correctamente el tiempo y lograr que el cierre de la clase, sea también el cierre del círculo que abrimos al inicio de la sesión.

DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS PARA PROFESORES DE ELE


  1. Una correcta planificación es la base de una buena sesión.
  2. Es necesario tener muy claros cuáles son los objetivos de la sesión.
  3. El repaso de los conocimientos previos es tan importante como la adquisición de nuevos conocimientos.
  4. La sesión se tiene que terminar no porque haya acabado el tiempo sino porque se ha cerrado el círculo.
  5. Es fundamental incentivar la inducción y la autonomía de los alumnos.
  6. Hay que aprovechar las ventajas de las clases grupales y fomentar las tareas en las que participe todo el grupo y el aprendizaje cooperativo.
  7. Es necesario presentar los objetivos de la sesión al inicio de la clase y no está de más volver a recordar algunos de ellos en determinados momentos.
  8. Es muy importante introducir contenidos culturales apropiados al nivel y al tema que se está tratando.
  9. Hay que corregir, como regla general, solo los errores pertinentes al nivel.
  10. Saber gestionar el tiempo es fundamental para que los alumnos puedan asimilar los contenidos y para evitar tiempos muertos y actividades de relleno.

¿Hasta dónde corregir?

A estas alturas de mi aprendizaje como profesora de ELE puedo decir que una de las grandes dificultades que he encontrado ha sido la corrección de errores. Con esto me refiero no solo a cómo corregir sino también a qué corregir. Esta claro que al principio intentamos corregir absolutamente todo, incluso aquello que no se corresponde con el nivel del alumno y os aseguro, por experiencia, que esto es un gran error. ¿Por qué? porque no hacemos más que confundir al alumno, aumentando su inseguridad y sus dudas. De ahí la importancia de saber corregir a nuestro estudiantes y de aprendernos prácticamente de memoria los contenidos de cada nivel. Es aquí donde el PlanCurricular del Instituto Cervantes se convierte en nuestro gran aliado. Aquí os dejo un ejercicio que he corregido de un estudiante con un nivel A2. ¿Estáis de acuerdo? ¿Añadiríais o quitaríais algo? Espero vuestras propuestas. ¡Gracias de antemano!


viernes, 16 de enero de 2015

Entre lo deductivo y lo inductivo

En una publicación anterior hablamos de la diferencia que existe entre algunas de los metodologías más utilizadas a la hora del aprendizaje de una segunda lengua. En esta ocasión nos centraremos en las ventajas y desventajas de los métodos deductivo e inductivo. Para poder ejemplificarlo os propongo dos ejercicios en los que se explica principalmente la diferencia entre ESTAR y  la forma impersonal del verbo HABER.


 Método deductivo e inductivo: ejemplo práctico


En el primer ejercicio se aplica el método deductivo, es decir, que se va de la regla al ejemplo. En este caso la unidad comienza con una muestra de lengua en la que se utilizan los verbos HABER y ESTAR. Para hacerla más atractiva y probablemente para llamar la atención de los alumnos (ya que el libro está dirigido a un público juvenil e infantil) dicha muestra aparece dentro de una viñeta. A continuación aparece la explicación de la regla, algunos de los usos más comunes y una serie de ejercicios de práctica semicontrolada. 

Cuando se utiliza este método para presentar una determinada estructura gramatical es necesario tener en cuenta que puede presentar varios inconvenientes. Como , por ejemplo: la utilización de un metalenguaje con el que los alumnos no tienen por qué estar familiarizados (por ejemplo, cuando se hace referencia a los sustantivos contables e incontables); la colocación del profesor en el centro de la clase; el aburrimiento del alumnado; y,la alimentación de la falsa creencia de que conocer las reglas gramaticales significa conocer la lengua. Esto último es muy común, sobre todo, en escuelas e institutos donde los estudiantes tienden a memorizar las normas gramaticales ignorando por completo su significado. Una práctica que les impide poder comunicarse en contextos reales ya que son prácticamente incapaces de crear de forma autónoma.

Está claro que utilizar este método ayuda a memorizar la regla pero no a asimilarla. En relación con el ejercicio que estamos analizando cabe destacar que: utiliza un metalenguaje ajeno al público al que va dirigido, no presenta los contenidos de forma estimulante o relevante para el alumnado (por lo que posiblemente no captará su atención) y apuesta por un tipo de aprendizaje que no enseña a pensar. Sin embargo, por otra parte darle la regla a los alumnos es una buena forma de ahorrar tiempo y de poder dedicar más minutos a la práctica. Además, iniciarlos en el uso del metalenguaje puede serles de utilidad, sobre todo, a la hora de aprender nuevas lenguas.

En conclusión creo que los principales puntos débiles de este ejercicio son dos. En primer lugar que no aprovecha la fuerza que puede tener la imagen ya sea para llamar la atención de los alumnos o para crear contextos de lengua significativos. Un factor muy importante en estas edades ya que la motivación para aprender suele ser nula (no hay que olvidar que por lo general están obligados a ir a clases particulares o a cursar la materia en la escuela). Y, en segundo lugar, que no incita a pensar, ni a descubrir la lengua por uno mismo.

El segundo ejercicio, en cambio, se centra en una enseñanza inductiva.  En este caso se trata de un manual orientado a adultos. Aquí, se ofrece una muestra de lengua contextualizada dentro de una situación que podría ser real: una chica cuenta los detalles de su viaje por Latinoamérica en su blog. La primera actividad que se propone es adivinar en qué país se encuentra, por lo que en este caso entender el significado del texto es fundamental. Una vez realizado esto se le pide al alumno que individúe en el texto los verbos ES/SON y ESTÁ/ESTÁN y que realice una hipótesis sobre cuándo se utiliza cada uno. Actividad que se repite a continuación pero con el verbo HAY. Por último, los estudiantes deben crear sus propias frases utilizando los verbos SER, ESTAR y HABER (en su forma impersonal) basándose en el esquema que se les ofrece.

En este caso, la utilización del método inductivo permite que el alumno recuerde y asimile las reglas con mayor facilidad ya que las ha tenido que descubrir por sí mismo. Es lo que pasa por ejemplo cuando queremos decir algo y, de repente, lo olvidamos, ¿cómo hacemos para recordarlo?. Por lo general solemos recorrer mentalmente el mismo camino que hemos hecho para llegar a dicho pensamiento o razonamiento, es decir, seguimos los mismos pasos para obtener el mismo resultado. De esta forma puede que no recuerde cómo es la regla pero si soy capaz de recordar cuál fue el razonamiento que me llevó a ella probablemente me resultará más fácil evocarla. Además, este tipo de enseñanza permite captar la atención del alumno y aumentar su motivación ya que pasa de ser un agente pasivo a convertirse en un agente activo dentro de su propio proceso de aprendizaje. Esto permite, a su vez, que los estudiantes sean más autónomos y no dependan única y exclusivamente del profesor. A su vez, de este modo pueden aprender a reconocer fenómenos lingüísticos de la lengua meta. Utilizar el método inductivo en adultos puede ser positivo ya que a través del pensamiento lógico pueden llegar a la explicación de la regla (lo cual es fundamental para este tipo de público). Sin embargo, hay que tener en cuenta que en algunos casos este tipo de enseñanza puede generar una sensación de frustración en determinados alumnos que tengan estilos de aprendizaje o expectativas diferentes.  

Otra de las posibles desventajas de este tipo de método es la cantidad de tiempo que necesita para llevarse cabo, lo cual no solo quita espacio a la práctica de la lengua en situaciones de comunicación sino que además puede llevar a la falsa creencia de que la regla es lo más importante. Además no hay que olvidar que esta técnica requiere un mayor esfuerzo por parte del profesor a la hora de planificar sus clases.

Personalmente considero que el método inductivo es mucho más entretenido y agradecido a largo plazo (ya que la regla es más fácil de asimilar y recordar) pero entiendo que en determinadas ocasiones el método deductivo puede ayudar a agilizar el aprendizaje y a cubrir las expectativas de determinados estudiantes. Es por ello que, en este último caso, creo que una buena opción sería aplicar pequeños ejercicios o matices en los ejercicios de carácter deductivo para ir acostumbrando al alumnado y para que adopte un rol más activo en el proceso de aprendizaje.