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lunes, 6 de abril de 2015

En la observación está la clave

Poder observar las clases de español de otros profesores es una buena forma de enriquecer la propia práctica docente. Gracias a la observación podemos evaluarnos, aprender nuevas técnicas y analizar la clase desde una nueva perspectiva. El sábado pasado pude presenciar, junto a mis compañeras Ana e Ingrid, la clase que dio una de las profesoras del Instituto Cervantes de Roma. Se trata de un curso A1.1 de 30 horas de duración que se imparte los sábados desde las 9.15 a las 12.00 hs y que cuenta con 15 alumnos de edades muy variadas que oscilan entre los 17 y los 65 años. A la clase del sábado pasado, que era la sesión 7 de 10, asistieron 14 alumnos. Los objetivos generales de la sesión eran: repasar y ampliar el léxico de la ropa y de los colores, repasar los recursos para referirse a objetos (demostrativos y pronombres interrogativos: qué y cuál) y conocer otros nuevos (artículo + adjetivo), repasar los numerales hasta el 100 y aprender el resto de los números, aprender a expresar necesidad  (tener que + infinitivo) y recrear. un pequeño diálogo en una tienda (función comunicativa).



La clase comenzó con puntualidad incluso unos minutos antes de lo esperado ya que ,si bien inicia las 9.15, a las 9.05 la mayoría de los alumnos ya estaba dento de la clase. Sin embargo, la profesora prefirió hacer un poco de tiempo para esperar al resto de los estudiantes. Para ello optó por relajar el ambiente preguntándoles cómo estaban y donde habían estado ya que no se veían desde hacía dos semanas. Además aprovechó esos minutos para presentarnos a las profesoras “en prácticas” que ese día íbamos a observar la sesión, es decir, a Ingrid, a Ana y a mí. Les contó quienes éramos, por qué estábamos allí y luego nos dijo que nos presentáramos diciendo nuestro nombre y de dónde éramos. De esta forma, logró integrar de forma natural nuestra presencia en la clase.  Realizó varios comentarios divertidos como “al final vais a conocer a todos los profesores del Cervantes” ya que el sábado anterior habían tenido a otra profesora.

Una vez realizadas las presentaciones, y tras romper el hielo de los primeros minutos, presentó los objetivos de la clase utilizando el proyector de la pizarra electrónica. De esta forma, repasó cada uno de los temas que iban a tratar, aclarando cuándo se trataba de aprender algo nuevo y cuándo se trataba de repasar conocimientos ya adquiridos. A su vez, también explicó las funciones de cada uno de los argumentos dando ejemplos para que sean más comprensibles y bromeando sobre algunos de ellos para hacer más amena la presentación. A lo largo de toda la sesión la profesora se dirigió a los alumnos por su nombre. Como sabe que suele confundir el nombre de dos alumnos (Giacomo y Simone) aprovecha la situación para bromear al respecto y quitarle importancia al asunto. Las explicaciones que ofrece son pertinentes al nivel y a los conocimientos previos del alumno. Además, habla despacio y gesticula bastante para hacer más comprensible lo que está diciendo, ofrece un modelo de lengua claro y correcto. Otra de sus principales características es que utiliza un tono desenfadado, sonríe continuamente y bromea sobre determiandos aspectos para hacer la clase más amena.  

A la hora de tratar los errores se limita solo a corregir aquellos errores que son pertinentes al nivel y para ello utiliza diversas técnicas. Por ejemplo cuando se tata de un error de pronunciación, les pide a los alumnos que repitan la frase. ¿Cómo lo hace? apenas terminan de decirla les pregunta “¿qué?” y si no se dan cuenta en dónde está el problema les repite toda la frase hasta el error para que sean ellos mismos quienes lo corrijan. En cambio, cuando se trata de un error gramatical que se comente durante una trabajo grupal con toda la clase, la profesora les pregunta al resto de los compañeros si están o no de acuerdo y por qué. Una vez que ellos dan su opinión, ella da la respuesta correcta. Cabe destacar que este procedimiento de preguntar al resto de la clase no lo hace solamente cuándo hay un error sino también cuando es correcta la frase, de esta forma los alumnos tienen que justificar su respuesta. Con respecto a la corrección de textos escritos, les dice que no se preocupen por la cantidad de correcciones que tienen sino por el tipo de error que han cometido.

En lo que respecta a los deberes, les pregunta a los alumnos que no los han entregado por qué no la han hecho (utilizando siempre un tono desenfadado) y luego dedica unos minutos a recordarles que es importante que lo hagan y que todavía están a tiempo.

En relación con las referencias culturales, la profesora transmite muchas referencias positivas. Por ejemplo, cuando nos presentamos y decimos nuestra nacionalidad (Perú, España y Argentina), hace hincapié sobre la suerte de tener distintas variedades del español en clase. En otro momento mientras corrige la pronunciación hace hincapié en que la letra “z” se puede pronunciar como “s” o como “c” y que cualquiera de las dos formas es correcta. Además a lo largo de la clase introduce de forma espontánea distintos contenidos culturales. Por ejemplo cuando repasan el léxico de los colores, aprovecha la ocasión para hablar de la diferencia entre la banana y el plátano y para explicar por qué en España se utiliza más este último término a diferencia de lo que ocurre en Latinoamérica. Otro caso es cuando surge por primera vez el vocablo “botas” hablando de las prendas de vestir. En ese momento aprovecha la situación para decir que Italia es “la bota de Europa” y que España y Portugal son la cara, haciendo referencia a la forma que tienen estos tres países.

Con respecto a las actividades cabe destacar que las explicaciones son claras y efectivas, que cumplen el objetivo para el que fueron diseñadas y que están perfectamente articuladas entre sí por lo que en ningún momento se hace brusca la transición entre ellas. Por lo general al dar las instrucciones de los ejercicios la profesora suele decir cuántos minutos tienen para hacerlo y les suele recordar que presten atención a las muestras de lengua que tienen a su disposición. Las formas de agrupamiento varían según el tipo de ejercicio aunque, por lo general, se trata de actividades en las que participa todo el grupo (en donde la profesora va nombrando quién tiene que realizar el ejercicio) o de actividades en parejas (con el compañero de al lado) o en grupos de tres. Solo en una ocasión se realizó un ejercicio de forma individual, se trataba de una actividad que proponía un tema nuevo: tener que + inifnitivo. Cuando la tarea se realiza en pequeños grupos la profesora va pasando por cada uno de ellos, escuchando lo que dicen y respondiendo a sus dudas.  En referencia al método de enseñanza-aprendizaje podemos decir que durante toda la clase se fomenta la inducción y la autonomía ya que son los alumnos los que a través de sus hipótesis y razonamientos dan respuesta a las preguntas del profesor o a las dudas de sus compañeros. Por ejemplo, cuando surge una duda sobre cómo se escribe una palabra, muchas veces, la profesora les piden que sean ellos mismos quienes la deletreen mientras ella la escribe en la pizarra.

Las actividades son adecuadas al nivel y además la profesora es capaz de ampliar los ejercicios que ofrece el libro, ampliando así el léxico y permitiendo que todos lo alumnos puedan participar. Por ejemplo, para ampliar el léxico de los colores la profesora aprovecha el ejercicio que están haciendo para preguntar sobre los colores de las banderas de Italia, España e incluso de Argentina, Perú y Andalucía. De esta forma, vuelve a integrar no solo nuestra presencia sino también los conocimientos previos de los alumnos. También me gustaría destacar que cada vez que la profesora tiene que ampliar un argumento que los alumnos ya conocen, parte del repaso de los conocimientos previos de los estudiantes.

Otro factor a tener en cuenta es que después del descanso la clase comienza con un ejercicio grupal en el que a través de distintas imágenes se repasa el léxico de las profesiones y de la ropa. A medida que se acerca el final de la clase la profesora opta por realizar actividades más amenas como una especie de enigma que hay que descifrar con números y letras o un audio. En definitiva,  las actividades son atractivas y los alumnos están atentos y muy motivados.

Con respecto a los recursos utilizados en la sesión la profesora se desenvuelve muy bien con la pizarra digital, la cual utiliza como proyector para mostrar las actividades del libro y para proyectar imágenes. También la aprovecha para subrayar palabras claves, por ejemplo cuando explica la expresión de necesidad (tener que + infinitivo) en donde subraya cada componente con un color distinto o para tachar (cuando se trata de ejercicios en los que hay que rellenar) las opciones que ya se han elegido. A su vez, aprovecha internet para realizar búsquedas en Google cuando hay dudas sobre léxico o sobre algún tema de carácter cultural. Además de utilizar el libro, internet y la pizarra digital la profesora les da a los alumnos fotocopias con material complementario. Se trata de una ampliación de la explicación gramatical de los demostrativos  en donde se incluyen algunos ejercicios.

En relación con la gestión del tiempo podemos decir que el tiempo que se dedica a cada actividad es suficiente para poder realizarla (no suele sobrepasar los 10-15 minutos), la secuenciación ayuda a asimilar las conocimientos y la transición de una actividad a otra es natural. Sin embargo, es cierto que al último ejercicio, es decir, al de la función comunicativa le faltó un poco de tiempo para poder poner en práctica la conversación en la tienda.

Con respecto al cierre de la clase podemos decir, que si bien faltaron unos minutos para profundizar en el último ejercicio, cierra perfectamente el círculo de lo aprendido y de lo tratado durante la sesión. Antes de terminar, la profesora dice cuáles son los deberes y se despide hasta la clase siguiente.

Por último, me gustaría destacar otros detalles que pude observar durante la sesión y que considero de especial relevancia:

  • los alumnos utilizan su lengua materna para comunicarse entre ellos, para responder a preguntas que no están relacionadas con el ejercicio o para hacer preguntas sobre la gramática, ya que no disponen de los recursos necesarios para poder hacerlas en español.
  • La profesora les da “trucos” para la pronunciación y para que puedan recordar el léxico. Por ejemplo cuando repasan el léxico de la ropa les recuerda el vocablo vaqueros y les explica que viene de los vaqueros del lejano oeste, de las vacas. A su vez, cuando les cuesta pronunciar una palabra les recuerda que lo mejor es dividirla en sílabas .
  • Cuando los alumnos no entienden algo la profesora suele explicarlo casi siempre en español, en muy pocas ocasiones utiliza el italiano para traducir conceptos o explicaciones.
  • Las condiciones de la clase en cuanto a luz, ruidos externos y ventilación son óptimas.

Sin duda, la observación ha sido una experiencia muy enriquecedora en la que he podido aprender muchos “detalles” que a veces se nos escapan de las explicaciones teóricas. Es por eso que elegir solo tres elementos a imitar en mi futura práctica docente no es fácil. Sin embargo, he optado por los que considero más difíciles de realizar debido a mi escasa experiencia como profesora, es decir:

  1. una correcta secuenciación de los contenidos de la sesión, en donde cada ejercicio se relacione con el anterior y le permita al alumno poder realizar la actividad que vendrá a continuación;
  2. la correlación entre los distintos ejercicios, es decir, introducir en ellos conocimientos previos de los alumnos para repasarlos de forma casi inconsciente. Por ejemplo, aprovechar un ejercicio de repaso de numerales para introducir léxico de nacionalidades y profesiones.
  3. gestionar correctamente el tiempo y lograr que el cierre de la clase, sea también el cierre del círculo que abrimos al inicio de la sesión.

DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS PARA PROFESORES DE ELE


  1. Una correcta planificación es la base de una buena sesión.
  2. Es necesario tener muy claros cuáles son los objetivos de la sesión.
  3. El repaso de los conocimientos previos es tan importante como la adquisición de nuevos conocimientos.
  4. La sesión se tiene que terminar no porque haya acabado el tiempo sino porque se ha cerrado el círculo.
  5. Es fundamental incentivar la inducción y la autonomía de los alumnos.
  6. Hay que aprovechar las ventajas de las clases grupales y fomentar las tareas en las que participe todo el grupo y el aprendizaje cooperativo.
  7. Es necesario presentar los objetivos de la sesión al inicio de la clase y no está de más volver a recordar algunos de ellos en determinados momentos.
  8. Es muy importante introducir contenidos culturales apropiados al nivel y al tema que se está tratando.
  9. Hay que corregir, como regla general, solo los errores pertinentes al nivel.
  10. Saber gestionar el tiempo es fundamental para que los alumnos puedan asimilar los contenidos y para evitar tiempos muertos y actividades de relleno.

viernes, 16 de enero de 2015

Entre lo deductivo y lo inductivo

En una publicación anterior hablamos de la diferencia que existe entre algunas de los metodologías más utilizadas a la hora del aprendizaje de una segunda lengua. En esta ocasión nos centraremos en las ventajas y desventajas de los métodos deductivo e inductivo. Para poder ejemplificarlo os propongo dos ejercicios en los que se explica principalmente la diferencia entre ESTAR y  la forma impersonal del verbo HABER.


 Método deductivo e inductivo: ejemplo práctico


En el primer ejercicio se aplica el método deductivo, es decir, que se va de la regla al ejemplo. En este caso la unidad comienza con una muestra de lengua en la que se utilizan los verbos HABER y ESTAR. Para hacerla más atractiva y probablemente para llamar la atención de los alumnos (ya que el libro está dirigido a un público juvenil e infantil) dicha muestra aparece dentro de una viñeta. A continuación aparece la explicación de la regla, algunos de los usos más comunes y una serie de ejercicios de práctica semicontrolada. 

Cuando se utiliza este método para presentar una determinada estructura gramatical es necesario tener en cuenta que puede presentar varios inconvenientes. Como , por ejemplo: la utilización de un metalenguaje con el que los alumnos no tienen por qué estar familiarizados (por ejemplo, cuando se hace referencia a los sustantivos contables e incontables); la colocación del profesor en el centro de la clase; el aburrimiento del alumnado; y,la alimentación de la falsa creencia de que conocer las reglas gramaticales significa conocer la lengua. Esto último es muy común, sobre todo, en escuelas e institutos donde los estudiantes tienden a memorizar las normas gramaticales ignorando por completo su significado. Una práctica que les impide poder comunicarse en contextos reales ya que son prácticamente incapaces de crear de forma autónoma.

Está claro que utilizar este método ayuda a memorizar la regla pero no a asimilarla. En relación con el ejercicio que estamos analizando cabe destacar que: utiliza un metalenguaje ajeno al público al que va dirigido, no presenta los contenidos de forma estimulante o relevante para el alumnado (por lo que posiblemente no captará su atención) y apuesta por un tipo de aprendizaje que no enseña a pensar. Sin embargo, por otra parte darle la regla a los alumnos es una buena forma de ahorrar tiempo y de poder dedicar más minutos a la práctica. Además, iniciarlos en el uso del metalenguaje puede serles de utilidad, sobre todo, a la hora de aprender nuevas lenguas.

En conclusión creo que los principales puntos débiles de este ejercicio son dos. En primer lugar que no aprovecha la fuerza que puede tener la imagen ya sea para llamar la atención de los alumnos o para crear contextos de lengua significativos. Un factor muy importante en estas edades ya que la motivación para aprender suele ser nula (no hay que olvidar que por lo general están obligados a ir a clases particulares o a cursar la materia en la escuela). Y, en segundo lugar, que no incita a pensar, ni a descubrir la lengua por uno mismo.

El segundo ejercicio, en cambio, se centra en una enseñanza inductiva.  En este caso se trata de un manual orientado a adultos. Aquí, se ofrece una muestra de lengua contextualizada dentro de una situación que podría ser real: una chica cuenta los detalles de su viaje por Latinoamérica en su blog. La primera actividad que se propone es adivinar en qué país se encuentra, por lo que en este caso entender el significado del texto es fundamental. Una vez realizado esto se le pide al alumno que individúe en el texto los verbos ES/SON y ESTÁ/ESTÁN y que realice una hipótesis sobre cuándo se utiliza cada uno. Actividad que se repite a continuación pero con el verbo HAY. Por último, los estudiantes deben crear sus propias frases utilizando los verbos SER, ESTAR y HABER (en su forma impersonal) basándose en el esquema que se les ofrece.

En este caso, la utilización del método inductivo permite que el alumno recuerde y asimile las reglas con mayor facilidad ya que las ha tenido que descubrir por sí mismo. Es lo que pasa por ejemplo cuando queremos decir algo y, de repente, lo olvidamos, ¿cómo hacemos para recordarlo?. Por lo general solemos recorrer mentalmente el mismo camino que hemos hecho para llegar a dicho pensamiento o razonamiento, es decir, seguimos los mismos pasos para obtener el mismo resultado. De esta forma puede que no recuerde cómo es la regla pero si soy capaz de recordar cuál fue el razonamiento que me llevó a ella probablemente me resultará más fácil evocarla. Además, este tipo de enseñanza permite captar la atención del alumno y aumentar su motivación ya que pasa de ser un agente pasivo a convertirse en un agente activo dentro de su propio proceso de aprendizaje. Esto permite, a su vez, que los estudiantes sean más autónomos y no dependan única y exclusivamente del profesor. A su vez, de este modo pueden aprender a reconocer fenómenos lingüísticos de la lengua meta. Utilizar el método inductivo en adultos puede ser positivo ya que a través del pensamiento lógico pueden llegar a la explicación de la regla (lo cual es fundamental para este tipo de público). Sin embargo, hay que tener en cuenta que en algunos casos este tipo de enseñanza puede generar una sensación de frustración en determinados alumnos que tengan estilos de aprendizaje o expectativas diferentes.  

Otra de las posibles desventajas de este tipo de método es la cantidad de tiempo que necesita para llevarse cabo, lo cual no solo quita espacio a la práctica de la lengua en situaciones de comunicación sino que además puede llevar a la falsa creencia de que la regla es lo más importante. Además no hay que olvidar que esta técnica requiere un mayor esfuerzo por parte del profesor a la hora de planificar sus clases.

Personalmente considero que el método inductivo es mucho más entretenido y agradecido a largo plazo (ya que la regla es más fácil de asimilar y recordar) pero entiendo que en determinadas ocasiones el método deductivo puede ayudar a agilizar el aprendizaje y a cubrir las expectativas de determinados estudiantes. Es por ello que, en este último caso, creo que una buena opción sería aplicar pequeños ejercicios o matices en los ejercicios de carácter deductivo para ir acostumbrando al alumnado y para que adopte un rol más activo en el proceso de aprendizaje.

viernes, 19 de diciembre de 2014

En la variedad está el gusto

“Estar/Hay” y “Y que esto me pase a mí” son dos actividades que se encuentran en distintos manuales para la enseñanza del español como lengua extranjera. Sin embargo, cada una de ellas opta por un método, o enfoque, completamente diferente.



En el primer caso (en el ejercicio “Estar/Hay”) se proporciona una explicación gramatical bastante detallada sobre la diferencia entre dichos verbos. Además se incluyen varios ejemplos y se le pide al alumno que rellene los huecos en blanco en los dos textos utilizando el verbo estar o el verbo hay según corresponda. Si bien no existe un modelo previo, el alumno puede recurrir al esquema que aparece en la primera parte del ejercicio, donde se exponen los elementos gramaticales que suelen acompañar a cada verbo. Aunque no se especifica cómo se debe hacer el ejercicio, lo más probable es que se trate de una actividad individual. 

En este caso la lengua se concibe como un sistema de signos que se rige con determinadas normas. Es por ello que el alumno no tiene por qué conocer el significado de la frase o del texto para poder llevar a cabo el ejercicio. De hecho, se utilizan frases hechas que pueden despistar o confundir al alumno. Con respecto al proceso de enseñanza-aprendizaje, se pueden apreciar rasgos de dos métodos diferentes: el tradicional y el audio-lingual. Por su parte,  el método tradicional se ve reflejado en una explicación gramatical explícita y deductiva (es decir, primero se explica la regla y luego se da el ejemplo).  En cambio el método audio-lingual se aprecia en la enseñanza formal no significativa (en la cual no es necesario entender el significado de la frase para realizar el ejercicio) y en la utilización de ejercicios de rellenar huecos centrados únicamente en la gramática. Además, ambos métodos señalan al error como un fracaso, un factor que se refleja en esta actividad ya que hay solo una respuesta posible y, por tanto, correcta. En definitiva, se puede decir que en este primer ejercicio la lengua se entiende como un sistema de signos, la enseñanza es unidireccional ya que no existe un intercambio (va del profesor al alumno) y se prioriza la gramática, el método deductivo y la práctica individual. 


Creo que este tipo de ejercicios pueden ser muy útiles para niveles iniciales ya que proporciona a los alumnos una serie de herramientas claras para que se sientan seguros y se animen a crear sus propias frases. Además, he podido comprobar que los alumnos de más de 40 o 45 años suelen preferir este tipo de ejercicios porque es así como han aprendido ellos y, por lo tanto, es como se sienten más cómodos. Entre sus puntos negativos destacaría que el significado del texto es completamente irrelevante para llevar a cabo el ejercicio, que se utilizan muchas frases hechas que no se adaptan al nivel, que se centra solo en la competencia gramatical, que no existe un intercambio lingüístico y que es un ejercicio monótono y poco motivador.


En cambio, el segundo ejercicio que he seleccionado utiliza una metodología completamente diferente. En este caso no se le dan las instrucciones escritas al alumno sino que es el profesor quien oralmente explica cómo funciona la actividad. El ejercicio debe realizarse por parejas y a cada una de ellas se le dará una situación con dos tarjetas diferentes: A y B, donde se explicará el rol que llevará a cabo cada alumno. Además, se proporcionan una serie de recursos para poder afrontar la práctica oral según el nivel de los alumnos B1, B2 y C1.  En esta ocasión no hay una explicación gramatical que acompañe el ejercicio. 


Esta actividad se basa en un enfoque comunicativo ya que concibe a la lengua como una herramienta para comunicar. Además, se prioriza el trabajo en parejas, se da a cada alumno un rol activo y se representa una posible situación real. El objetivo de la actividad es persuadir al interlocutor, influir en él para que haga lo que se le pide. Para lograrlo el alumno tiene que ser capaz de utilizar diferentes estrategias y recursos comunicativos. Por otra parte, creo que esta actividad también posee rasgos del enfoque por tareas ya que da prioridad al significado más que a la forma y podría calificarse como una tarea de comunicación. Es decir, un intercambio intencional de información donde se reflejan los usos de la lengua en situaciones cotidianas.


Como rasgo positivo destaco el hecho de que se ponen en práctica distintas competencias del alumno (no solo la gramática), que se pueden utilizar una amplia de recursos y vocabulario y que existe un intercambio comunicativo dentro de una situación real. Además, desde el punto de vista de la afectividad cabe destacar que es un juego que fomenta la imaginación y que puede ser muy divertido para los alumnos. Creo que este tipo de actividad podría ser útil para poner en práctica lo aprendido durante la sesión o durante una determinada unidad didáctica en donde se hayan tratado argumentos como el imperativo, estructuras para dar órdenes o instrucciones, fórmulas para pedir favores y dar y conceder permiso, recursos para aceptar y rechazar ofertas y para justificarse, etc. Sin embargo, entre sus puntos negativos destacaría que para que funcione es necesaria una cierta predisposición por parte del alumnado para evitar que se convierta en un simple intercambio de monosílabos. Para ello es muy importante que el profesor presente el juego de forma atractiva y motivadora. Por otra parte, la tendencia a ofrecer escasas muestras de lengua para afrontar la práctica escrita u oral, es también otra de sus limitaciones.


En conclusión, creo que este análisis deja en evidencia cuáles pueden llegar a ser los puntos fuertes y los puntos débiles de los métodos: tradicional y audio-lingual y de los enfoques: comunicativo y por tareas. En el primer caso como factor positivo destacaría la importancia de la gramática deductiva en los niveles iniciales, así como la importancia de una detallada y clara explicación gramatical y de la presencia de modelos. Sin embargo, estos métodos suelen ser poco motivadores, carecer de un intercambio comunicativo real y priorizar la forma sobre el significado. En el segundo caso, queda en evidencia cómo un enfoque comunicativo o por tareas fomenta la creatividad, el intercambio comunicativo en situaciones de la vida cotidiana, el trabajo en equipo, la afectividad y la importancia del significado sobre la forma. Pero, por otra parte, puede ofrecer muestras de lengua insuficientes y depende de la motivación y de la buena predisposición de los alumnos para que pueda dar sus frutos. Seguramente lo más sabio sea aprender a combinar distintas actividades, enfoques y métodos teniendo en cuenta tanto el perfil y el nivel de los alumnos como los objetivos que queremos alcanzar.